Fronteras de las ciencias de la complejidad

¿Cómo podemos entender los fragmentos de conocimiento que se presentan ante nuestra vista si parecen las piezas de un rompecabezas que no alcanzamos a descifrar? Robert Laughlin, Premio Nobel de Física, señala que el arte nos da un indicio de cómo se podría dar este proceso: “En un cuadro impresionista, el significado de la imagen está en su totalidad. Si vemos las partes de este cuadro, no son nada, no tienen ningún sentido. Sólo te atrapa conforme lo ves desde más lejos. Cuando ves uno de estos cuadros de cerca, únicamente se aprecian pequeños puntos. Sin embargo, el significado no sólo se aclara conforme te alejas, sino que se vuelve muy preciso”. Para la ciencia, la naturaleza también funciona así. Estamos hablando de la idea de que el todo es mayor que la suma de las partes: los átomos solitos no nos explican cómo funciona un nivel de organización más complejo en el cual se expresan nuevas leyes llamadas emergentes.

Cuando danzan ante nuestra vista innumerables hormigas, vehículos en una ciudad, miles de millones de partículas y de neuronas, tenemos que tomar distancia —mediante las ciencias de la complejidad— para apreciar, en medio de lo que parece caos, fluctuaciones que disparan estructuras inéditas, la aparición de algoritmos y mecanismos de autorregulación que de pronto se pueden valorar en nuevos términos. Lo mismo pasa cuando vemos un espectáculo de danza, una novela en la que se entrelazan diversos capítulos o un concierto en el cual se entreveran sonidos que aislados no nos dicen nada, pero integrados nos llevan a una sensación majestuosa que va más allá de las diferentes partes, de los distintos fragmentos.

En la edición 2019 de El Aleph el reto es abordar estos patrones emergentes que surgen de las redes de múltiples niveles con las que se entretejen nuestros diversos sistemas. Para ello nos acompañarán destacados científicos de talla internacional: Deborah Gordon, de la Universidad de Stanford, que obtuvo la Beca Guggenheim por sus estudios sobre la evolución del comportamiento colectivo de sistemas biológicos en las hormigas, y Bartolo Luque, premio de Física de la Real Sociedad Española de Física y profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, experto en teoría del caos y redes complejas. Por otro lado tendremos la presencia de expertos mexicanos del más alto nivel como Alejandro Frank, José Luis Mateos, Juan Claudio Toledo Roy, Maximino Aldana, Alicia Mastretta Yanes y Guadalupe Cordero.

Del lado del arte y la poesía se explorarán fenómenos como el efecto mariposa que, de manera análoga a lo investigado por la ciencia, plantea una compleja red en la cual una mínima alteración conduce a un desenlace inesperado e introduce un nuevo orden. Si el aleteo de una mariposa puede desencadenar una tormenta, el aleteo de una idea también puede cambiar la dirección de un drama. En este marco, se presentarán valiosas expresiones artísticas, tales como la ópera La hija de Rappaccini, de Nathaniel Hawthorne, en versión de Octavio Paz, y la aclamada coreografía Post No Bills de Kitt Johnson. Asimismo, se escenificará una propuesta titulada Neurodanza y Coordinación Interpersonal: la emergencia del togetherness corporal que subraya la sensación de totalidad surgida de los cuerpos en movimiento; se llevará a cabo la puesta en escena multimedia de la compañía Insectotròpics sobre el comportamiento colectivo actoral; el Programa de Arte, Ciencia y Tecnologías (ACT) se suma a esta edición con un evento multidisciplinar y una relectura acerca de la obra de Borges, y la instalación Museo-Teatro Autónomo explorará los patrones de comportamiento colectivo autorregulados por los espectadores.

En el contexto de la Cátedra Extraordinaria José Emilio Pacheco de Fomento a la Lectura, se sondeará la química de las ideas en sistemas complejos y la repercusión de una fluctuación literaria: el relato El Aleph, de Borges, y su influencia en el arte y en la ciencia, que reedita Penguin Random House, en el marco de los 70 años de su primera edición.

El efecto de integrar visiones multidisciplinarias en nuestra comprensión del mundo, de la vida y de la ecología permite la emergencia de soluciones inéditas y audaces ante los problemas que vivimos hoy en día. Ya José Emilio Pacheco había enunciado la tragedia del reduccionismo y lo que tenemos que aprender a apreciar, al plantear que confundimos la parte con el todo, cuando el verdadero cuerpo está por dentro, invisible. Arte y ciencia, en el enfoque de El Aleph, intentan examinar nuestras complejas redes en el marco de un paisaje más completo en el que aparece lo que era invisible y reconocemos que el todo es más que las partes.

José Gordon
Escritor, traductor y divulgador de la ciencia